Una vez recogido todo el campamento, y con la foto de rigor acompañando la que es la bandera LTA... a modo de guerrilleros... decidimos ir a dar un vistazo a lo que se supone habían sido unas salinas reconvertidas en poco menos que un balneario...?

Pues si, la sorpresa fue de lo más agradable... las instalaciones, una serie de piscinas, de diferente profundidad y grado de salinidad, bordeadas de sombrillas y tumbonas, y con un restaurante en plan self-service... en plan merendero, tal vez lo peor...
Una vez con los bañadores y a pesar de tener la debida precaución de no meter la cabeza en el agua... por supuesto, nada de saltar en bomba o de cabeza... era una gozada meterse en el agua y flotar... pero flotar de verdad, sensación rara era la de que los pies quisieran subir a la superficie a saludar... que fácil sería de esta manera ejecutar números de natación sincronizada...
Una vez con los bañadores y a pesar de tener la debida precaución de no meter la cabeza en el agua... por supuesto, nada de saltar en bomba o de cabeza... era una gozada meterse en el agua y flotar... pero flotar de verdad, sensación rara era la de que los pies quisieran subir a la superficie a saludar... que fácil sería de esta manera ejecutar números de natación sincronizada...

Después de los diversos y sucesivos bañitos relajantes, y de apurar las últimas raciones de la comida del self-service-merendero, nos dispusimos a volver, y quisimos que fuera Lérida de nuevo el punto de despedida.
Mención especial merece la visita que hicimos a las bodegas IRIUS . Sólo para poder apreciar el edificio que la alberga ya mereció la pena detenerse y nos acercarnos hasta la tienda, donde compramos unas botellitas.
Una vez terminada la inspección de las bodegas LAUS, vecinas de las anteriores bodegas y sus alrededores, nos dirigimos rápidamente hacia Lérida para despedirnos, no sin antes convocar el que sería el próximo LTA2009.

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