dimarts, d’octubre 23, 2007

LTA2007 Segundo día(sábado, 29/sept/07): Ascenso al Comabona

El despertador del móvil de Josep E, y según acordamos de “trimutuo” acuerdo, sonó a las 7:30 y después de duchas, fotos, desayunos, preparar comidas y demás… conseguimos salir hacia el refugio de Prat Aguiló poco antes de las 9, a donde no llegamos hasta no haber superado, gracias a la maestría del pilotaje andorrano, una pista que nos llevó recorrerla prácticamente 1 hora…


Poco después de las 10 iniciábamos el ascenso hacia el Comabona… con un sol destavellar les pedres i un cel blau… pero sin tener la seguridad de saber si llovería o no.
El ascenso fue sin prisa y con pausa… en el primer tramo boscoso y antes de empezar a pisar sólo roca, qué emocionante fue descubrir una estación meteorológica!!!!! (bueno, que emocionante para esa panda de frikis que son los meteorólogos…) ui! Esperemos que esto si que no haga trontollar los cimientos de la amistad con el andorra’s weather man, en cualquier caso para todos aquellos que estéis interesados, escribidnos y ya os indicaremos donde podéis consultar las características técnicas y demás…

Tras un par de horas y una vez superados los prácticamente primeros 350 m de desnivel… llegamos a un soleado Pas dels Gosolans con ganas de masticar algo… y claro, todo fue llegar y sacar los trípodes… los de las cámaras…, y así, sin prisa y con pausa todo fueron fotos… – “…ahora los tres hacia el valle…”, “…y ahora hacia el pico…”, “…y con la indicación del paso…”, “…hacemos una en que…”, “ Serch!!!!!!! Por Diossssssssssss!!!…” y comer chocolate. Hasta que de no se sabe demasiado bien de donde, empezaron a surgir nubarrones (si queréis más detalles de las formaciones nebulosas, que si cúmulos o cirros… escribidnos, que a bien seguro, alguno de los LTA responderá) amenazando con que o espabilábamos o no llegábamos ni al primer pico…


Una vez dejamos atrás el Pas dels Gosolans nos dedicamos a ir carenando, aproximándonos, sucesiva y correlativamente a los picos que se nos ponían a tiro y preguntándonos… “será este…? será este…?” evidentemente nos referíamos al Comabona… porque hemos de confesar que a día de hoy estamos seguros de haber subido, de lo que no estamos tan seguros es de saber cuál de ellos era…

Esto de subir a los diferentes picos, además de proporcionarnos buenas vistas y series estratigráficas, a pesar de la meteorología adversa; nos permitía distinguir qué camino deberíamos tomar cuando iniciásemos el descenso… o eso creíamos…
– “…ah! Però, vosaltres seguiu? Qué atrevits!…” comentaban al vernos empezar a descender inmersos en un manto de niebla, sin distinguir más allá de nuestras narices, un grupo de “domingueros” que habían subido en plan excursión desde el refugio y que saliendo después que nosotros nos alcanzaron en el supuesto Comabona…

Cuanto cuesta subir… y qué poco cuesta bajar… hasta que, como suele suceder, llegó el momento de decidir “…y ahora por dónde vamos?…” (bueno, por eso va bien ser impares en la montaña, a la hora de decidir hay que mojarse y no hay posibilidad de empatar).
Las opciones eran dar un rodeo al último de los picos, siguiendo la pista marcada e indicada sobre el mapa o, tirar pel dret travessant una tartera seguint una mena de pas de vaques amb un pendent de collons… “pa que” seguir, opciones, opciones…? Pero si la solución del dilema era única… por el pas de les vaques!

Llegados este momento, hemos de decir, que ya estábamos empezando a tener hambre y deseando encontrar un supuesto pradito que aparecía en el mapa donde poder avituallarnos… que ya eran casi las 14.00 de la tarde… con lo que decidimos no parar hasta que no encontrásemos el lugar… cabe mencionar la tentativa de subir a un último pico antes de iniciar el retorno definitivo hacia el refugio.


A medida que descendíamos, y después de haber oído hasta la saciedad ciertas frases de lo más entrañables…
– “el pal, algú vol un pal?”, “… va molt bé això de dur pal, algú vol un pal…”, “… ja us he preguntat si algú vol dur un pal?… Tomasssssss!!!!!”, nos fuimos adentrando en zonas cada vez con mayor vegetación y abandonando la rocalla… y así fue, después de superar unas cuantas colinas…
– “…en la siguiente, en la siguiente estaremos mejor”,”…aquella, aquella, que es más llana y comeremos mejor…”, rodeados de bosque y sentados sobre sendos troncos nos dispusimos a recuperar fuerzas de forma consistente alrededor de las 16.00…

Reemprendimos la marcha después de comer a eso de las 17.00 con la expectativa de alcanzar el refugio en 1 h… Y aunque finalmente tuvimos que soportar un episodio de lluvia, breve pero intensa, lo que no sabíamos es que el paseito por el bosque nos comportaría una muy agradable sorpresa… rovellons! Si, si… el par de barceloninos (bueno, ahora ya sólo barceloninos de provincia, propiamente debería ser el barcelonino y el maresmino…) no daban crédito a sus ojos, l’andorrà iba de pino en pino, saltando y agachándose a sus pies recolectando rovellons…
– “…ni que sigui per fer un tastet…”, “…pues jo al mercat de la boqueria i sense agacharme…”. “uau!!! Quina ilu! Crec que és el primer rovelló que arrenco…”, resultado final, una bolsa con unos 25 rovellons… el cenorro que nos esperaba…

A las 19.00 alcanzábamos de nuevo el refugio, y a pesar del amable trato de la madamme… – “…holasss…”, el hecho que para acceder al refugio a tomar un café con leche o una cerveza supusiera tener que descalzarnos… acabamos decidiendo tirar para el coche, despedirnos de la Serra del Cadí hasta la próxima vez y enfilar hacia el bungalow, teniendo en cuenta que debíamos parar antes para comprar la cena.

Destacar el grupo de vacas que muy amable y alegremente nos estaban esperando en el parking para desearnos un feliz regreso meneando campanas y culos… el color del coche de l’andorrà… verde, es verde…

Así pues, de vuelta paramos para avituallarnos la cena (un par de exquisitas butifarras y un buen mato, que le hizo gracia a l’andorrà), puesto que finalmente decidimos prepararnos los rovellons y cenar en el bungalow en compañía de los otros LTA… Heinneken, Smirnoff y Havanna…


Soy incapaz de describir el afán y dedicación que demostraron Josep T y Serch en sus tareas culinarias, tastet de rovellons y salteado de butifarra, respectivamente. Buenísimo todo, y muy bien acompañado por los diversos caldos… Y de postre, el célebre pacharán Los Tres Amigos, recolectado, seleccionado y macerado en la propiedad.

Así las cosas, y ligeramente derrotados por el esfuerzo de la paseo-pateada… nos dispusimos a charlar alrededor de unos reconstituyentes…, con la vaga esperanza que nos mantendríamos despiertos para poder ver el gran premio de china de fórmula 1… si, si, hay que estar enfermo, ni que nos pagasen por ello. Sin embargo, después de disquisiciones varias (esto de ser padres o futuros padres nos esta haciendo volver muy responsables…) nos acostamos, pero con la firme convicción de levantarnos a las 6.00 para ver las carreras…

Esta parte de la historia, a caballo entre el día 2 y el día 3, no tendría mayor importancia sino fuera por el hecho de describir a los dos Joseps a oscuras, aguantando estoicamente y envueltos en sendas mantas el discurrir de las vueltas al circuito chino de fórmula 1… no, no, el que quiera recordar el resultado que lo busque en Internet, que eso ya cae fuera de la historia. Una vez acabada la carrera, vuelta a la cama y a seguir durmiendo, acurrucados, unos entre otros… a la espera del día 3…