En la tercera jornada de estancia y ya mas recuperados, fuimos a Boltaña a deleitarnos con la vista del anticlinal desde el pueblo abandonado de San Martín, en el cual visitamos su iglesia profanada por vacunos y sus restos fisiológicos, previamente habiamos parado en el mirador de Jánovas donde vimos el emplamiento del embalse nunca construido. Deshaciendo el camino se formó sobre nuestras cabezas una enorme y potente tormenta que descargó mientras tomábamos una cevecita en una terraza del pueblo de Boltaña. 
La jornada se completó con una visita al pueblo medieval de Ainsa, donde en la plaza mayor vólvimos a tomarnos una cervecita cuando la tormenta se desplazaba y daba paso a un sol que nos decia que se acababa el día y con él, les "vacancetes" tan deseadas por todos. Ainsa volveremos de fiesta loca.
Es también el comienzo de una futura série de "vacancetes" y salidillas.
Serch

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